Un regalo para ti!

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Hoy meditaba en la palabra “libertad”… Jesús vino a la tierra, murió y resucitó para cumplir con la voluntad de nuestro Padre Celestial. El se entregó por amor a nosotros, para perdonar nuestros pecados y para darnos la salvación.  Gracias a ese regalo hoy, todas las personas que aceptamos a Jesús en nuestro corazón,  tenemos acceso directo a Su presencia y esa libertad trae también gozo a nuestra vidas!

En Salmos 13:5 David escribió: “Pero yo confío en tu gran amor; mi corazón se alegra en tu salvación”.

En Nehemías 8:10 leemos que el gozo del Señor es nuestra fortaleza.

Tenemos suficientes motivos para vivir alegres, llenas de gozo y agradecimiento. Tal vez tu puedas estar atravesando un momento difícil, complicado o puedes tener motivos válidos para estar triste y preocupada pero hoy quiero decirte que recobres tus fuerzas y no permitas que nada ni nadie robe tu gozo.

En la Biblia leemos una historia de dos personas que se mantuvieron firmes, alegres y confiados en todo momento.  Esa historia es acerca de Pablo y Silas, ellos fueron golpeados y encarcelados por liberar a una mujer que estaba endemoniada. La historia la puedes leer en Hechos 16:16-34, pero quiero que leas detenidamente el versículos 25: “Alrededor de la medianoche, Pablo y Silas estaban orando y cantando himnos a Dios y los demás prisioneros escuchaban”.  Imagina ese cuadro… Después de ser golpeados y encarcelados, Pablo y Silas se encontraban orando y cantando a Dios. Es indescriptible la fe y confianza que ellos tenían y no sólo eso, sino también la identidad que había en sus corazones. Ellos sabían que su Padre los respaldaba, cuidaba y ayudaba.  Imagina también lo que pudo haber pasado en la mente de los demás prisioneros, no había ningún motivo o razón por la que ellos debían cantar y orar a Dios.

Toma unos minutos y reflexiona en esto: a pesar de la situación en la que se encontraban, ellos sabían que Dios cuidaba de ellos y porque confiaban en El no perdieron la alegría y las fuerzas. Nuestro gozo y libertad no depende de nuestras circunstancias, sino de poner nuestros ojos en Jesús y saber que a los que aman a Dios todas las cosas ayudan a bien.

Decide vivir una vida llena de gozo y fortaleza! Pon tus ojos en Jesús y confía en que tu Padre tiene cuidado de ti y te ha dado el regalo de la salvación y libertad.

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