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En estos días recibí un correo con una lectura muy interesante en la que el autor explicaba que los sistemas permiten que las personas ordinarias obtengan resultados extraordinarios. También definía un sistema como un proceso para alcanzar una meta de forma predecible en base a principios y practicas específicas, ordenadas y de forma repetida.

El ser mujeres sistemáticas tiene excelentes ventajas, manejamos muy bien nuestro tiempo, somos ordenadas y organizadas; sin embargo todo tiene sus pros y contras. Algo que debemos de cuidar es el no “acostumbrarnos” a tomar decisiones de forma automática por que, sin darnos cuenta, le restamos valorar a decisiones que, por pequeñas que parezcan, tienen un gran peso ya que los resultados que obtengamos dependerán de esas pequeñas decisiones que tomamos.

Usualmente tenemos la opción de decidir que hacer, en qué momento, en qué lugar, etc. sin embargo muchas veces nos encontramos frente a situaciones que no escogimos atravesar. Por ejemplo, tu no escoges estar enferma, pero si tenemos la opción de escoger nuestra reacción a esa situación que estamos atravesando. Cuando nos encontramos en situaciones difíciles nos invade la duda, incertidumbre e incluso el miedo… la buena noticia es que tenemos la opción de decidir cómo vamos a enfrentar esas situaciones.

Tú decides con qué actitud atravesarás un problema. Tú decides creer en lo que la palabra de Dios dice en lugar de creer en el reporte médico.  Tú decides llamar aquello que no es como que si fuera. Al final, tú decides!

No importa lo que estés atravesando, debes tener la confianza y seguridad de que Dios tiene el control. Aunque no veamos una salida, recuerda que no hay nada imposible para Dios. Hoy tu Padre Celestial te dice las siguientes palabras: ¡Sé fuerte y decidida, no temas ni te acobardes! El Señor tu Dios va contigo, no te dejaré ni te abandonaré.  Deuteronomio 31:6 (BLP)

Levántate y decide ser esa mujer de fe, fuerte y valiente que Dios creó y formó.

#EllaEs #TúDecides

 

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