… solo preséntate!

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En estos días el Señor ha estado hablando a nuestros corazones acerca del poder de la oración.  En Filipenses 4:6-7 leemos lo siguiente: “No se preocupen por nada; en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que él ha hecho. Así experimentarán la paz de Dios, que supera todo lo que podemos entender. La paz de Dios cuidará su corazón y su mente mientras vivan en Cristo Jesús.”

Una de las formas en las que podemos experimentar la paz de Dios es mantenernos en constante oración.  En la Biblia encontramos varios ejemplos de personas que oraban sin cesar:

  • Jesús fue al templo como era Su costumbre. (Lucas 4:16)
  • David oraba 7 veces al día. (Salmos 119:164)
  • Daniel oraba 3 veces al día. (Daniel 6:10)

Queremos compartir contigo esta frase que marcó nuestros corazones: “el hábito es más poderoso que el deseo”.

Se que muchas de nosotras anhelamos acercarnos a Dios y tener esos tiempos de oración cada día pero algunas veces se queda solo como un deseo… hoy queremos motivarte para que puedas tener el hábito de orar. El hábito es la habilidad de hacer algo dos veces. No te preocupes sobre cómo orar. No te preocupes sobre cómo acercarte a Dios en la forma “correcta”. ¡Solo preséntate! Lo más importante en la oración es presentarte. (Dr. Murdock)

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