Me visto de HONRA

corazon
“La noche está avanzada, y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz. 
Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia, sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne. “Romanos 13:12-14

A quien de nosotras no le gusta la ropa de moda? Creo que todas deseamos tener el vestido de la joven de la revista que salió este mes, la blusa de nuestra cantante favorita, los zapatos de las modelos de la televisión etc. Muchas veces las brillantes y coloridas telas nos harían sentir ridículas al vestirnos de esa manera en la vida real. Sin embargo lo que deseamos, más que una falda o blusa bonita, es poder llamar la atención de las personas a nuestro alrededor al utilizar esas prendas. Y es que somos mujeres, nos gusta que nos miren! Necesitamos atención y saber que existimos para alguien!

Muy bien, en eso estamos todas de acuerdo. Sin embargo, muchas veces podemos caer en el gran error de no tomar en cuenta a Dios en la forma de vestirnos o en escoger la ropa que compramos. Por otro lado, nos dejamos influir por las modas dejando que  otros dicten nuestros parámetros de vestimenta y muchas veces podemos caer en “proveer para los deseos de la carne”, como dice nuestro versículo guía.

“Vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne..” Quiere decir que aún nuestra forma de vestir tiene que glorificar a Dios.

Tal vez ni te has dado cuenta de los motivos que tienes en mente al vestirte pues no lo haces con intención de seducir. Sin embargo puede ser confuso, por lo tanto debes pedirle sabiduría al Espíritu Santo para que te guíe.  Hazte las siguientes preguntas: ¿Elijo esta ropa porque deseo que volteen a verme? ¿Elijo esta blusa o falda que enseña mas de lo que debo enseñar? ¿Elijo mi ropa solamente por seguir la moda, aunque no honre a Dios? Muchas veces necesitamos pasar por un filtro, ya que ese deseo de atención que tenemos nos puede hacer caer en deshonra a Dios.

La forma de vestirte también afecta la forma en que los demás se acercan a ti, (más los varones), el respeto que te muestran en su forma de actuar y hablar. Entonces, ¿Cómo saciamos la necesidad de atención que tenemos las mujeres?
Muy simple, ya tienes toda la atención que algún día pudiste desear. Dios tiene sus ojos puestos en ti, no necesitas buscar esa atención en otro lado mientras no es tiempo de casarte. Atrévete a ser segura de ti misma, que sea Dios mismo quien te diga lo hermosa que eres, que los demás te conozcan y se acerquen no por lo que ven por fuera sino porque valoran tu interior. Esa seguridad es mucho más intimidante para los chicos que cualquier blusa corta.

Atrévete a ser diferente, a ser ejemplo para esta generación y a honrar a Dios cuidando tu cuerpo que es el templo donde él habita.

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