La diferencia entre conocer y RE-conocer

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En los últimos meses el Espíritu Santo estuvo inquietando nuestros corazones acerca de la importancia del reconocimiento. Permítenos compartir contigo una breve lectura que sabemos cambiará tu percepción y, al igual que nosotras, verás que la diferencia entre conocer y RE-conocer va más allá de dos letras =)

Acompáñanos a leer Romanos 10:9

Si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Otras versiones dicen: “Si declarares…” o “Si reconocieras…”

La palabra reconocer la asociamos rápidamente con el verbo: conocer, sin embargo, hay una diferencia que va más allá de dos letras. En el diccionario encontramos las siguientes definiciones:

  • Conocer: es una acción que realiza el sujeto con el fin de tener una noción o idea de algo o de alguien.
  • Reconocer: es distinguir a una persona o una cosa. Mostrarse una persona agradecida por un beneficio recibido. Aceptar la dependencia o subordinación que se tiene respecto de una persona.

Como podemos observar hay una gran diferencia entre conocer y RE-conocer. En la Biblia se mencionan varios ejemplos en los que Jesús no pudo hacer milagros porque no lo reconocieron como hijo de Dios. 

En Marcos 6:1-6 (TLA) leemos lo siguiente:

De allí Jesús se fue a Nazaret, que era su propio pueblo, y sus discípulos lo acompañaron. Cuando llegó el sábado, Jesús empezó a enseñar en la sinagoga. Los que estaban presentes lo escucharon y se preguntaron admirados: —¿Dónde aprendió éste tantas cosas? ¿De dónde ha sacado tantos conocimientos? ¿De dónde saca el poder para hacer los milagros que hace? ¿Acaso no es éste el carpintero, el hijo de María y hermano de Santiago, José, Judas y Simón? ¿Y no es verdad que sus hermanas viven en este mismo pueblo? Y se quedaron confundidos y contrariados. Por eso, Jesús les dijo: —Al profeta se le reconoce y se le acepta en todas partes, menos en su propio pueblo, en su propia familia y en su propia casa. Y poniendo las manos sobre los enfermos, Jesús sanó a algunos de ellos; pero no pudo hacer ningún otro milagro, pues se sorprendió mucho de que aquella gente no creyera en él.

En Nazaret conocían quien era Jesús, pero no lo RE-conocieron como el hijo de Dios; no es lo mismo conocer y Re-conocer a alguien.

Acompáñanos a leer Lucas 7:36-39 & 44-46:

Un fariseo llamado Simón invitó a Jesús a comer en su casa. Jesús aceptó y se sentó a la mesa. Una mujer de mala fama, que vivía en aquel pueblo, supo que Jesús estaba comiendo en casa de Simón. Tomó entonces un frasco de perfume muy fino, y fue a ver a Jesús. La mujer entró y se arrodilló detrás de Jesús, y tanto lloraba que sus lágrimas caían sobre los pies de Jesús. Después le secó los pies con sus propios cabellos, se los besó y les puso el perfume que llevaba. Al ver esto, Simón pensó: «Si de veras este hombre fuera profeta, sabría que lo está tocando una mujer de mala fama… Luego Jesús miró a la mujer y le dijo a Simón: —¿Ves a esta mujer? Cuando entré en tu casa, tú no me diste agua para lavarme los pies. Ella, en cambio, me los ha lavado con sus lágrimas y los ha secado con sus cabellos. Tú no me saludaste con un beso. Ella, en cambio, desde que llegué a tu casa no ha dejado de besarme los pies. Tú no me pusiste aceite sobre la cabeza. Ella, en cambio, me ha perfumado los pies.  

Podemos notar una diferencia muy grande entre el comportamiento de ambas personas hacia Jesús…  Simón “conocía” quien era Jesús pero la mujer “RE-conoció” quien era Jesús…

El reconocimiento implica honra
El reconocimiento implica dependencia
El reconocimiento implica sujeción (obediencia)
El reconocimiento implica compromiso
¡El reconocimiento implica una ACCIÓN!

¡Cuando pasas de conocer a RE-conocer a Jesús algo grande sucede en tu vida! ¡Cosas sobrenaturales ocurrirán en tu vida a causa del reconocimiento!

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