Es tiempo de avanzar!

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La visión es la capacidad de ver más allá, en tiempo y espacio. Es ver con los ojos de la imaginación, en términos del resultado final que se pretende alcanzar.

¿Para qué naciste? ¿Qué sueños puso Dios en tu corazón? Si en este momento no puedes responder a estas preguntas, te invito para que pases tiempos a solas con Dios y medites en Su palabra, que El sea tu prioridad! La única forma en la que podrás tener una visión clara es si conoces la voluntad de Dios para tu vida. Cuando tomes la decisión de tener esos momentos a solas y te apartes para meditar en Su palabra y busques pasar tiempo delante de Su presencia, escuchando Su voz y conociendo a Aquel que te formó, estoy segura que conocerás quien eres en El! Identificarás aquello que Dios depositó en tu vida y reconocerás el propósito por el que fuiste creada.

Será en esos momentos en los que “literalmente” serás posicionada de acuerdo a Su voluntad y, como consecuencia, TODO lo demás tomará su lugar. Si no tenemos una visión, fácilmente abrimos la puerta a la comparación y empezamos a escuchar la voz de la crítica y la duda en lugar de escuchar la voz de Dios.

“Entonces tus oídos oirán a tus espaldas palabra que diga: Este es el camino, andad por él; y no echéis a la mano derecha, ni tampoco torzáis a la mano izquierda”. Isaías 30:21

Permite que sea Dios quien dirija tus pasos! No te distraigas con lo que otras personas están viviendo, haciendo o alcanzando… enfócate en la visión que Dios te dio. Recuerda que es en TU carril en donde encontrarás ese descanso, es en TU carril en donde serán renovadas tus fuerzas, es en TU carril en donde avanzarás y te acercarás a TU destino.

Tienes una carrera por delante, un camino por recorrer, una historia por contar y muchas victorias por alcanzar. Sigue avanzando!! No te detengas, no te desanimes, retoma el camino! Olvídate de tu pasado y concéntrate en tu futuro. Es tiempo de avanzar!!

No es que ya lo haya conseguido todo, o que ya sea perfecto. Sin embargo, sigo adelante esperando alcanzar aquello para lo cual Cristo Jesús me alcanzó a mí.  Hermanos, no pienso que yo mismo lo haya logrado ya. Más bien, una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y esforzándome por alcanzar lo que está delante, sigo avanzando hacia la meta para ganar el premio que Dios ofrece mediante su llamamiento celestial en Cristo Jesús”.  Filipenses 3:12-14

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