¿Cómo está tu corazón?

01

En 1 Samuel 22 leemos que David se encontraba en un momento difícil y que “huyó” a la cueva de Adulam. No se tú, pero este es el tipo de anécdotas o historias que la mayoría de nosotras no quisiéramos recordar… mucho menos contar! ¿Recuerdas quién era David? El era conocido cómo el hombre que peleó y venció a Goliat, pero a pesar de las victorias que Dios le había permitido alcanzar leemos que David se encontraba desesperado a tal punto que decidió huír.

Yéndose luego David de allí, huyó a la cueva de Adulam; y cuando sus hermanos y toda la casa de su padre lo supieron, vinieron allí a él. Y se juntaron con él todos los afligidos, y todo el que estaba endeudado, y todos los que se hallaban en amargura de espíritu, y fue hecho jefe de ellos; y tuvo consigo como cuatrocientos hombres. 1 Samuel 22:1-2 (RVR1960)

David estaba angustiado y, cuando su familia se enteró lo siguieron pero también vinieron a el todos los afligidos (abatidos o tristes), endeudados y los que tenían amargura. Lo curioso es que estas 400 personas que llegaron a el se encontraban en una condición similar a la de David, es probable que se hayan identificado con el por la condición en la que se encontraba y, a pesar de estar en una situación de desesperación dice la Biblia que David fue hecho jefe de ellos. ¿Te imaginas tener una posición de jefe en esas condiciones? Seguramente no te sentirías respaldada con un equipo así; sin embargo, lo que más me impresiona es que Dios no se equivoca! Dios atrajo a estas 400 personas a la vida de David para hacer algo poderoso en sus vidas, pero fue necesario contar con David para llevar a cabo Su plan. David fue puesto por jefe y mira lo que más adelante se dice lo siguiente de esas 400 personas:

Estos son los que vinieron a David en Siclag, estando él aún encerrado por causa de Saúl hijo de Cis, y eran de los valientes que le ayudaron en la guerra. Estaban armados de arcos, y usaban de ambas manos para tirar piedras con honda y saetas con arco….  También de los de Gad huyeron y fueron a David, al lugar fuerte en el desierto, hombres de guerra muy valientes para pelear, diestros con escudo y pavés; sus rostros eran como rostros de leones, y eran ligeros como las gacelas sobre las montañas. 1 Crónicas 12:1-2 y 8 (RVR1969)

Es sorprendente la forma en la que David se dejó usar por Dios.  Lo más importante es identificar que su corazón se encontraba sano y esto fue lo que hizo posible que Dios creara una oportunidad en medio de un momento difícil para así transformar la vida de 400 personas. Pero, ¿qué hubiera pasado si el corazón de David no hubiera sido un corazón sano? Seguramente hubiera reforzado la amargura en ellos y se hubieran convertido en personas rebeldes, alejadas de la voluntad de Dios; sin embargo, sucedió todo lo contrario!

En estos últimos días Dios me ha estado inquietando acerca de lo importante de tener un corazón sano.  Hoy quiero aprovechar a compartir contigo dos puntos que deseo resaltar para que juntas podamos meditar en ellos:

  • Evalúa de forma constante a las personas que tienes a tu alrededor; es muy probable que estés rodeada de personas con las que te identifiques, voltea a ver su actitudes, palabras y reacciones…  esas personas (en su mayoría) serán un reflejo de ti.
  • Mantén un corazón sano, conforme al corazón de Dios. No importando la situación o el proceso en el que te encuentres, busca conocer la voluntad de Dios y que tu vida pueda ser usada por El.

No se cómo se encuentra tu corazón en estos momentos, pero permite que Dios sane tu corazón y perfeccione Su obra en ti y a través de ti! Oro para que Dios pueda usar tu vida para bendecir y transformar la vida de alguien más. Oro para que podamos ser mujeres dispuestas a ser formadas para que nuestras vidas sean como vasos de honra que Dios use y que podamos rendir nuestra voluntad, disponer nuestro corazón y obedecer Su voz!  Recuerda que Dios usará, multiplicará y bendecirá un corazón sano… es decir, un corazón conforme al corazón de Dios!

Comentarios