¡Cobra ánimo!

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Después con ánimo resuelto edificó Ezequías todos los muros caídos, e hizo alzar las torres, y otro muro por fuera; fortificó además a Milo en la ciudad de David, y también hizo muchas espadas y escudos. Y puso capitanes de guerra sobre el pueblo, y los hizo reunir en la plaza de la puerta de la ciudad, y habló al corazón de ellos, diciendo: esforzaos y animaos; no temáis, ni tengáis miedo del rey de Asiria, ni de toda la multitud que con él viene; porque más hay con nosotros que con él. 2 Crónicas 32:5-8

Hoy es un buen día para que creas en tu corazón esas mismas palabras:  ¡esforzaos y animaos; no temáis…! Dios está por tí, no contra tí. Tan solo acércate y escucha Su voz, conoce Sus planes y alinea tu caminar a Su voluntad. Estamos creyendo por un nuevo tiempo para nuestras vidas, pero será necesario tener una relación personal con Jesús para ser guiadas por El.  Debemos de conocer y tener la convicción de que Dios está por nosotros y no contra nosotros.  

Ezequías conocía quien era Dios, fue por eso que pudo cobrar ánimo y hablar al pueblo palabras de ánimo y esperanza.  Acompáñame a leer 2 Reyes 18:1-7 : Y aconteció que en el año tercero de Oseas, hijo de Ela, rey de Israel, comenzó a reinar Ezequías, hijo de Acaz, rey de Judá. Tenía veinticinco años cuando comenzó a reinar, y reinó veintinueve años en Jerusalén. El nombre de su madre era Abi, hija de Zacarías. El hizo lo recto ante los ojos del Señor, conforme a todo lo que su padre David había hecho. Quitó los lugares altos, derribó los pilares sagrados y cortó la Asera. También hizo pedazos la serpiente de bronce que Moisés había hecho, porque hasta aquellos días los hijos de Israel le quemaban incienso; y la llamaban Nehustán. Confió en el Señor, Dios de Israel; y después de él, no hubo ninguno como él entre todos los reyes de Judá, ni entre los que fueron antes de él, porque se apegó al Señor; no se apartó de El, sino que guardó los mandamientos que el Señor había ordenado a Moisés. Y el Señor estaba con él; adondequiera que iba prosperaba.

Ezequías sabía algo que el resto del pueblo no sabía, conocía a Dios de una manera distinta de la que el pueblo le conocía. ¡Ve a la fuente! ¡Conoce quien es Dios! ¡El esta por ti y para ti! ¡Cobra ánimo…! Nuestra confianza y esperanza está en El.

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