¡aquí… ahora!

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Estas semanas el Espíritu Santo ha estado inquietando nuestros corazones acerca de vivir alineadas a los tiempos de Dios. No solo debemos de reconocer los tiempos sino vivirlos. Nuestro tiempo en esta tierra es momentáneo, sin embargo es necesario que cada día podamos vivir de forma intencional, permitiendo que el Espíritu Santo sea quien dirija nuestros pasos para experimentar y vivir lo que de antemano El preparó para nosotras. Cuando le dijimos sí a Jesús, pasamos de tener una vida normal a tener una vida de aventuras. Cada día El tiene algo nuevo, algo único y especial para ti! Pero si vivimos mirando atrás, volteándo a ver al pasado, o mirando al futuro, deseando apresurar los tiempos, nos perderemos de vivir en el aquí y ahora.

¿Te pasó alguna vez en que anticipaste y anhelaste tanto vivir una etapa distinta a la que estabas viviendo?… ¿Cuántas de nosotras, mientras estudiábamos en la secundaria, deseábamos estar estudiando en la Universidad? ¿Cuántas de nosotras, mientras estudiábamos en la Universidad, deseábamos estar trabajando? ¿Cuántas de nosotras, mientras estábamos solteras, deseábamos estar casadas? ¿Cuántas de nosotras mientras estábamos casadas sin hijos, deseábamos tener hijos? Si te das cuenta, constantemente nos encontramos en el presente anhelando que pase este momento para iniciar otro, sin vivir, aprender, disfrutar y recibir lo que Dios tiene para nosotras aquí y ahora. Lo único seguro que tenemos, aparte del  Señor, es este momento, el aquí y ahora!

Permitamos que sea el Espíritu Santo quien nos guíe para vivir, aprender, disfrutar y recibir lo que tiene para nosotras hoy. Recuerda que: “hay un tiempo para todo”:

Todo tiene su momento oportuno; hay un tiempo para todo lo que se hace bajo el cielo: un tiempo para nacer, y un tiempo para morir; un tiempo para plantar,  y un tiempo para cosechar;  un tiempo para matar,  y un tiempo para sanar; un tiempo para destruir,  y un tiempo para construir;  un tiempo para llorar, y un tiempo para reír; un tiempo para estar de luto, y un tiempo para saltar de gusto; un tiempo para esparcir piedras, y un tiempo para recogerlas; un tiempo para abrazarse, y un tiempo para despedirse; un tiempo para intentar, y un tiempo para desistir; un tiempo para guardar,  y un tiempo para desechar; un tiempo para rasgar, y un tiempo para coser; un tiempo para callar, y un tiempo para hablar; un tiempo para amar, y un tiempo para odiar; un tiempo para la guerra, y un tiempo para la paz.  Eclesiastés 3:1-8

Aprendamos a disfrutar cada momento y cada etapa… y recuerda que este momento pasará y no regresará. Nuestro tiempo en la tierra es momentáneo, permitamos ser moldeadas y transformadas para cuando lleguemos a nuestro destino: la eternidad. ¡Que nuestro tiempo en la tierra sea un tiempo de preparación, un tiempo de aprendizaje, un tiempo de aventuras de la mano del Espíritu Santo! El tiene lo mejor para tí, no busques más… solo déjate guiar y permite que sea El quien nos enseñe a vivir en el aqui y ahora. El pasado quedó atrás y el futuro está en las manos de Dios. Rindamos el control de nuestra vida a Dios por completo y permitamos que sea El quien nos ayude a vivir cada día descubriendo lo que El tiene para cada una de nosotras. Rinde tus planes, rinde tus preocupaciones, rinde tus frustraciones, rinde tus sueños, rinde tus logros, rinde tus anhelos y reconoce que El está en control… ¡aquí y ahora! El está contigo… ¡aquí y ahora!

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